sábado, 19 de mayo de 2018

CV y CVI


CV


Y si con todo pasase lo mismo

A Peter Handke


Con la familia,
con los amigos,
con el trabajo de cada día,
con el constipado
de cada primavera,
con las elecciones que se celebran
cada equis tiempo,
con los mocos, con las heces,
los amores y los hijos,
con el autobús
que coges cada día,
con el vecino chulo
del 13,
con las vacaciones de
cada verano
y los cumpleaños
de cada año,
y con el himno y la bandera,
el rey, la reina
y los principitos,
con la corrupción y la decencia,
la justicia y la libertad.
Que con todo pasase lo mismo.
Y es que he leído
 un verso
 de una poesía
de Peter Handke
y aparece Massiel.
Que recibe tres besos
de Cliff Richard.
¿Y si con todo pasase lo mismo?


CVI

 


Ya estaba aquí

Cuando salga
cierra la puerta.
Había gente así,
en aquellos tiempos,
y hoy,
el Marqués de Sade ya
era moderno.
Dios tenía su sitio ya,
y hoy,
muchos años después,
aún sigue en los
anaqueles de muchas
almas, cuerpos
de la Edad Media,
que se hacen estallar
con los últimos inventos.
Si no cierras la puerta
y entran las ideas,
y no lo puedes explicar,
¿Qué ganas?
Nadie quiere
eso para sus hijos.
 


viernes, 11 de mayo de 2018

CIV

CIV

Balada del pobre hombre


Existía alguna cosa para denominar en lo alto de esta sombría
masculinidad. Era tal vez un ciego escurrir
de sangre por los anillos y flores del cuerpo.
Sé únicamente que era la fuerza de la tristeza, o la fuerza
de la alegría de mi vida.

Herberto Helder



Tengo un vecino que…
Y está Fiódor M. Dostoyevski…
Empecemos.
Me maltrató, me orilló
me abandonó, es decir,
me daba lecciones.
Era la profesora del mundo.
Ella tampoco lo sabía,
por qué lo hacía.
Yo no cejaba, iba
a clase cada día,
de cada semana,
de cada mes,
dé cada año,
década tras década,
de mi vida.
Con el ramo de Prevert
o el de Krahe,
en la mano. Ella
no podía evitar
darme lecciones,
tal era su sabiduría.
Hasta que murió.
Me quedaron los apuntes
en el alma, en el corazón.
Los repasé.
Entonces,
justo unas semanas
antes, lo supe,
lo que yo era,
lo que yo siempre había sido.
Me miraba en el espejo,
resplandeciente en mi sabiduría.
Ya podía morir,
no podía saber más,
porque ya sabía quién era.
Yo era un perro.
Poder mirarse y conocerse.
Sé que hay gente que la vilipendió,
a la que di pena.
¡Tonterías!
¿Que no?
Disfruto mis últimos días,
gozoso de felicidad,
venerando su recuerdo.
Y yo,
soy un perro,
soy un perro.
Nunca fui más hombre.

viernes, 20 de abril de 2018

CIII

CIII

Estoy al borde de la acera

Estoy al borde de la acera,
quiero cruzar al otro lado,
hay varios quioscos de vulvas,
quiero echarles un vistazo.
En este lado de la calle
no hay más que quioscos
de penes y músculos,
no me interesan,
quiero ver vulvas y tetas
y culos femeninos.
Me han dicho que para elegir
bien, primero hay que ver.
Y me parece un buen consejo.
Cruzo. Y cruzando pienso,
que todo tenía que ser así
de normal, sin aspavientos,
ni ideas y teorías raras.
También hay quioscos
de periódicos y revistas,
y alguno de helados,
es verano, hace calor.
En la modorra de la tarde,
solo, los inquietos nos movemos
y salimos por ahí a echar un vistazo.
Estoy a gusto con esta camisa
que tan barata me ha costado
y tan fresca es.

jueves, 22 de febrero de 2018

CII





CII




Maneras de vivir

…por eso te saludo a ti, hermosa abeja
que te has instalado bajo el tejado de la casa
con toda tu zumbante familia…
Harald Sverdrup




Y vosotras, abejas,
¿Cómo podéis vivir todas
así, apelotonadas?
Sin una abeja particular
a la que amar,
sin tener hijos
de vuestra sangre,
sin un rincón en el que
estar a solas y protegida,
sin un hogar propio,
de cada una.
……………………..
De entre la nube laboral
una se ha quedado, zumbando,
con las manos en las caderas,
ciertamente retadora,
aunque bien dispuesta y algo enfadada.
Más me gustaría a mí,
¿Pero cómo sobrevivir
mi abeja amada y yo?
No puedo ser arquitecto,
ni traficante de drogas,
ni político mentiroso
y bocancha. Chupamedias.
Ni artista,
ni deportista, ni escapista.
Sólo sé ir de trabajo en trabajo,
libando para poder llevar polen, polen
para hacer miel.
Y así, ¿Dónde vas?
Más me gustaría a mí
coger el coche el fin de semana,
ir a la playa,
con tanta arena
y ni una flor,
lo mucho aburre,
con mi abeja querida
y mis abejitas,
comprarme una colmena
para mí solo,
o ir de viaje por ir.
Además, ¿A qué tanta
pregunta?
¿Indago yo porque vosotros
no vivís en colmenas?
¿Por qué no andáis todos
apelotonados tras lo mismo?
¿Por qué no dejáis a los hijos
en manos de los demás?
¿Por qué os empeñáis
en estar siempre solos?
¿Es que nos tienes envidia
que te entrometes en nuestra vida?
Y con estas,
la abeja se dio la vuelta
y adiós.
Pobre abeja,
tan atareada,
que no ve más que su trabajo,
y pobre de mí,
que veo el resto.